Alicia Reynoso y Stella Maris Morales (Argentina)


 

Picture Alicia Reynoso and Stella Maris Morales

Alicia Mabel Reynoso (izquierda) nació en la Provincia de Santa Fe (República Argentina) y Stella Maris Morales (derecha) en la Provincia de Córdoba (República Argentina).

Alicia estudió enfermería en su provincia natal. En aquel momento, estudiar enfermería era todo un desafío. Más que una profesión, era brindarse al más necesitado/a. Alicia recuerda las palabras de unas Hermanas de la Iglesia Católica las cuales manifestaban que el día que no sintieran dolor por el otro, ese día debían dejar de ser enfermeras.

Al recibirse se dirigió a Buenos Aires y trabajó en varios sanatorios. En aquel momento escuchó que la Fuerza Aérea Argentina necesitaba enfermeras para una prueba piloto. Se presentó, ya que en dicho trabajo se conjugaban el amor por la Patria y el ser humano.

Al estallar la guerra de Malvinas, Alicia era la enfermera de mayor antigüedad y fue convocada. Tomó la decisión de viajar, sin dudarlo. Se dirigió, junto a sus colegas, a Comodoro Rivadavia. Llegaron hasta allí con la idea de que irían a las Islas Malvinas, pero la superioridad estableció que el hospital se quedaría en Comodoro Rivadavia.

Las enfermeras comenzaron a preparar todos los insumos del hospital. Los heridos en Malvinas eran evacuados  y ellas debían preparar las camas para la llegada de los mismos.

Alicia manifiesta que ella, junto a sus compañeras, no sólo curaban las heridas del cuerpo, sino que tuvieron que aprender a curar las heridas del alma.

Las enfermeras brindaban contención a los combatientes, los cuales invocaban permanentemente a sus madres y les solicitaban que se comunicaran con sus familias.

Resulta conmovedor el testimonio de Alicia: “Una madrugada sonó la alarma y llegaron heridos con frío y hambre. Se les preparó una sopa. A cada cuchara le hicimos una cintita con los colores de la bandera argentina. Esa contención era lo que necesitaban. Y ello lo hicimos las mujeres. Nos ocupamos de ellos con todo el afecto”.

El retorno fue complejo. No obstante ello Alicia ha decidido contar lo vivido, principalmente en colegios para la educación de las nuevas generaciones. Manifiesta que la mujer cumplió un rol muy importante en ese momento de la historia. El testimonio es valioso para decirle nunca más a la guerra, la cual genera dolor y horror.

En 2004 y 2007 Alicia viajó a Haití como Casco Azul. Los sentimientos vividos en Malvinas volvieron a hacerse presentes. Cuando entró al quirófano sintió un gran dolor. Fueron a alimentar a una población. Se conformó un grupo de enfermeros/as y salieron a repartir comida. Al igual que en el pasado, también en Haití los/as enfermeros/as sanaron las heridas del alma. Una de las madres haitianas le quiso dar a su hijo para poder salvarlo.

Su labor fue reconocida, como cuando recibió el Premio “Ana del Valle”.

Alicia apostó a la vida, se casó, tiene dos hijas y nietos y siempre ha demostrado una gran fortaleza.

Para concluir expresa: “Las mujeres dan vida. Gracias a ellas existe la humanidad”.

Stella Maris Morales se inició en las Bellas Artes. Su madre fue quien le inculcó el amor por la enfermería y la solidaridad.

Recuerda que en su niñez cerca de su casa había una villa. Ella les abría la puerta a las personas pobres y les daba comida caliente.

Luego de Bellas Artes, decidió dedicarse a la enfermería y se recibió de Enfermera Profesional. Trabajaba en Villa María (Córdoba) para poder ayudar a sus padres.

Al desempeñarse en varios sanatorios se enteró lo atinente a la incorporación de enfermeras a la guerra de Malvinas. Se incorporó a la Fuerza Aérea, siendo su destino el Hospital Aeronáutico Central en Buenos Aires. Al año siguiente fue convocada para participar de la guerra de Malvinas y dirigirse a Comodoro Rivadavia.

Stella Maris manifiesta haber sentido gran emoción y orgullo ante tal convocatoria. No pensaba en el peligro imperante, sino en la vocación. Como Stella expresa: “La vocación de enfermera es la de curar más allá de todo. Una tarea que se relaciona estrechamente con la maternidad”.

El regreso de Malvinas tampoco fue fácil para Stella Maris. No obstante continuó con su vida, se casó y tiene hijos. Recién en el último tiempo y gracias a su vinculación con Alicia Reynoso comenzó a contar su historia y a destacar el rol que las enfermeras tuvieron en la guerra de Malvinas.

Tanto Alicia como Stella desean recordar a sus compañeras, con quienes compartieron momentos que nunca borrarán de sus mentes y almas: Ana Macitto; Gladis Maluendes; Gisela Basler (alemana); Sonia Escudero; Stella Botta; Mirta Rodríguez ; Elda Solohaga; Mónica Rosas; Mónica Rodríguez; Marta Arce y Liliana Colino.

Lamentablemente estas mujeres que dieron tanto por la Patria fueron olvidadas y no reconocidas por la historia. La Profesora Alicia Panero, autora del libro “Mujeres Invisibles”, fue quien dio a conocer el rol relevante que las mujeres enfermeras tuvieron en la guerra de Malvinas.

El 19 y 20 de marzo de 2015 en la Provincia de Córdoba, la Oficina Regional de Mujeres de Paz en el Mundo junto a la Profesora Alicia Panero, organizaron la Jornada “Mujeres, conflictos armados, olvido y reivindicación”, donde Alicia Reynoso y Stella Maris Morales participaron en calidad de panelistas. El público las aplaudió de pie luego de escuchar sus relatos. Ambas manifiestan que comenzaron a ser visibilizadas, lo cual les produjo un gran alivio.

El Congreso de la Nación (Argentina) las ha reconocido como veteranas de guerra. Pero la lucha tanto de Alicia como de Stella Maris no se detiene, porque tanto ellas como sus compañeras merecen ser visibilizadas y valoradas por la sociedad en su conjunto por la labor que desempeñaron.

Esta entrada está también disponible en English.